martes, diciembre 02, 2008

A Ponferrada me voy

Esta tradicional canción popular se ha ido convirtiendo con paso del tiempo en prácticamente el himno de toda la región berciana. Antigua copla que ha pasado de las bodegas a los campos de fútbol.

Quizá nadie sabe con certeza su origen ni fecha, probablemente usada en las romerías y antiguas "juntanzas", o simplemente para hacer mas agradables los duros trabajos comunitarios en el campo como la vendimia o la maja. Pero fué también la canción de la emigración berciana con una cierta nota de nostalgia.

Existen dos buenas interpretaciones recientes, una a cargo de La Braña y otra por Candeal:


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A Ponferrada me voy.

Tengo de subir al monte,
tengo de pasar la Aquiana,
tengo de pisar la nieve
que Santa Elena pisaba.

Después de subir al monte
y haber pisado la nieve,
tengo de bajar al Bierzo
para ver si tú me quieres.

A Ponferrada me voy
a caballo en mi borrica,
y a la Virgen de la Encina
le cantaré una coplica.

Y después de haber cantado
a la Patrona del Bierzo,
le voy a pedir que llueva,
que se secan los pimientos.

Si se secan los pimientos,
pide a la Virgen que llueva,
que se está secando toda,
toda, toda la Ribera.

Si se seca la Ribera
y se secaran los trigos,
anda y rézale a la Virgen
que no se seque el buen vino.

¿LA VIRGEN DE LA ENCINA QUIÉN LA SACARÁ?
LOS CUATRO PIMENTEROS DE PONFERRADA.

miércoles, septiembre 24, 2008

Centenario de la ciudad de Ponferrada

En aquel lejano y recientemente recordado septiembre de 1908, la pequeña localidad berciana celebraba dos acontecimientos que la encarrilaban a la modernidad. Ponferrada había logrado ya a lo largo del siglo XIX convertirse en cabeza regional del Bierzo, tras una larga lucha económica y administrativa con Villafranca del Bierzo, en la que su privilegiada situación céntrica y fértil, junto con su historia administrativa basada en el corregimiento renacentista y su burguesía moderna, jugaron decisivas bazas. La señorial Villafranca del poderoso Marquesado instituido por los Reyes Católicos llevaba siglos en decadencia y vivía de los vestigios de un Antiguo Régimen ya hace largo tiempo extinguido. La elección de Villafranca como capital de la provincia del Bierzo de 1821 fue sólo un último coletazo que sin embargo llevaría a agónicas luchas entre ambas localidades que estancarían muchas de las aspiraciones bercianas tras la derogación de la provincia.

Asi pues la provinciana villa de Ponferrada contaba con escasos 3000 habitantes cuando le es concedido el título de Ciudad. Un título en aquellos tiempos más de valor honorífico que de otro tipo, aunque en este caso se justificaba realmente la necesidad de una capital que vertebrase la amplia y todavía atrasada región berciana (el ferrocarril había llegado sólo dos décadas atrás). Uno de los artífices sería el emprendedor alcalde Manuel Vega Lordén, uno de los prohombres bercianos de finales del siglo XIX y principios del XX, como Isidro Rueda o Pascual Fernández Baeza, visionarios empeñados en el desarrollo económico y administrativo de su comarca. El mismo alcalde explicaba su petición con estas palabras: por entender que su prestigio, crecimiento y pujanza merecían el título”. El soberano Alfonso XIII desde su retiro veraniego en San Sebastián concedía el honor y ordenaba ratificarlo al gobierno el 4 de septiembre. Un honor que también tenía su relevancia al reconocer la primacía e importancia de la ahora ciudad de Ponferrada como un núcleo destacado, en un momento en que eran las capitales de provincia las que articulaban el desarrollo de sus respectivos territorios. Ilustra muy bien el grado y características del título otorgado el que otras importantes villas no gozaron ni necesitaron nunca estos reconocimientos, como la "villa" de Madrid. Este título venía en definitiva a paliar el déficit administrativo y nuclearizador del área tras ser despojada de su entidad provincial.

Pero debemos entender esta concesión en conexión con la más importante -dada su importancia religiosa- de la Coronación Canónica de la Virgen de la Encina reconocida como Patrona y Reina del Bierzo, concedida por el papa Pio X. La afirmación honorífica de Ponferrada como ciudad venía de la mano de este hecho. La fe en la Morenica era muy imporante en la zona y vertebraba la religiosidad de toda su comarca, la concesión papal venía a constatar y honrar estas creencias. El rector del Santuario y una Junta de Caballeros y Señoras se esforzaron para conseguir este reconocimiento vaticano.

El 8 de septiembre –día de la Virgen y hoy también de la comarca- El Bierzo entero se vestía de fiesta y celebraba enfervorizado en una luminosa mañana el reconocimiento eclesiástico de su Patrona, una multitud -importante para aquel contexto- de 20.000 personas abarrotaba el Campo de la Cruz durante la ceremonia. El descuento ofrecido por Ferrocarriles del Norte facilitaba la afluencia de gentes de toda la comarca. Se colocó en la Imagen una corona de oro obtenida mediante las donaciones populares. Unos emotivos festejos que ayudaban a sobrellevar la crisis de la filoxera -enfermedad de las vides-, la sangría migratoria y el general atraso en todos los órdenes que afectaba a un Bierzo eminetemente rural y de una agricultura todavía bastante arcaica.

Sin embargo aquellas fervorosas gentes no podían imaginar que esas celebraciones no eran más que quizás un ténue prolegómeno en la llegada de la modernidad a aquella atrasada “ciudad” y por ende a su comarca: sólo diez años después, en 1918, se fundaba la Minero Siderúrgica de Ponferrada a partir de la que se ejecutaría la dinamizadora y acelerada industrialización de Ponferrada hasta convertirla en la “ciudad del Dólar” de los años 20, con un nuevo auge en los 40-60 con la fundación de E.N.D.E.S.A (1947) en la ciudad ponferradina. Acontecimientos que transformarían definitivamente la Comarca en lo que hoy, o más bien, hasta hace poco conocíamos: Bierzo minero, productor eléctrico e industrial, de vertiginoso crecimiento. Curiosamente en este año de aniversarios y centenarios pasará a desaparecer la MSP oficialmente como empresa y a ser, ya definitivamente, Historia.

lunes, agosto 18, 2008

Relaciones entre el Reino de Galicia y la Provincia del Vierzo durante el siglo XVI

Copiamos aqui un reciente artículo del historiador berciano Xavier Lago Mestre que de nuevo ahonda en la Historia de la provincia berciana durante el siglo XVI, mostrando las curiosas relaciones administrativas, anecdotarias y de otra índole que mantenía con la vecina Galicia. Sírvanos también para comenzar a actualizar el Blog tras el parón veraniego.

LA PROVINCIA DEL BIERZO EN EL S. XVI

La división del condado de Lemos a fines del siglo XV supuso la creación del marquesado de Vilafranca y la compra de Ponferrada por los Reyes Católicos en 1486. Desde ese momento esta villa pasó a ser de realengo y tuvo como máxima autoridad a los sucesivos corregidores. Este intenso proceso de intervención real en la región se concretó también en la reordenación territorial a través de la creación de la Provincia de El Bierzo. Esta demarcación territorial buscaba una mejor integración de la región natural en las dinámicas de control real, caso de los ámbitos fiscal, judicial, gubernativo, militar y demás.
El conde de Lemos, Rodrigo Osorio, tras la derrota y la segregación de sus posesiones bercianas, continuó defendiendo sus pretensiones territoriales en los tribunales. Así lo hizo ante la Chancillería de Valladolid (1502), en sus alegaciones demandó “la villa de Villafranca con su castillo e tierra e vasallos e juridiçion civil e criminal, e la villa de Cacabelos con su jurediçion civil e criminal e la tierra e lugar de Corullon con sus vasallos e juridiçion, e la tierra de Aguiar con el castillo de Luçon, e el valle de Balçacel con su tierra e juridiçion, y el coto de Balboa con su coto y juridiçion, lo qual todo esta en la Provincia del Bierço (…)”. Comprobamos que el propio conde asume la nueva ordenación provincial, como válida y consolidada, para fijar la delimitación geográfica de sus perdidos territorios bercianos.

Para los Reyes Católicos, la vinculación del Reino de Galicia con El Bierzo es clara. Cuando se trata velar por la seguridad del Camino de Santiago (1499), los monarcas se dirigen “a todos los otros corregidores e alcaldes, e otras justiçias del dicho nuestro reino de Galizia, e de la provincia del Bierzo (…)”. Apreciamos pues la diferenciación entre los dos ámbitos territoriales vecinos, el reino y la provincia, que denota la especificidad de El Bierzo respecto a Galicia.

Para el reino de Galicia la Provincia de El Bierzo tenía un interés estratégico y militar. Así se deduce de las demandas de la Asamblea de Melide (1521), fijadas por la alta nobleza gallega ante el emperador Carlos V, aprovechando la negativa coyuntura antiseñorial y antimonárquica de la guerra de las Comunidades en Castilla. La contestación real a estas peticiones gallegas incluye la referencia a “proveer alguna gente de guarda en Ponferrada y en Monterey, porque es muy nesçesario para la buena guarda de ese Reyno (…)”. El rey manda “al my gobernador dese Reyno, que luego haga poner en la dicha villa treinta peones y una persona que tenga especial cargo y cuidado, cuenta e razón dellos, los quales sean asy para la guarda de la dicha fortaleza e villa de Ponferrad e pasos della, como para la execuçión de nuestra justicia e para lo demás que a nuestro servicio tocare (…)”. Vemos pues como el gobernador de Galicia tiene orden real para intervenir en el castillo ponferradino por la vinculación de éste con la defensa de Galicia.

Por otra parte, el corregidor de Ponferrada ejerció su jurisdicción en la Provincia de El Bierzo. Pero las protestas de los monasterios de Montes, Carracedo y Espinareda por esta intromisión judicial en sus territorios determinó que los RRCC quitasen finalmente la jurisdicción a su corregidor (1502), “libremente la jurisdicción zivil e criminal que son en la dicha provincia del Vierzo a aquellos a quien pertenecen para que usen della segun que lo azian o devian azer antes que nos vos preveiesemos del dicho oficio de corregimiento (…)”.

En sentencia de 1522, por el privilegio de exención de portazgo de Valencia de don Juan contra Ponferrada, se dice “e por ser como era, llave e principio del reyno de Gallizia, e la dicha villa, en lo que tocava al dicho portadgüo (…), e non en la dicha villa de Ponferrada que dividia e partia el dicho Reyno de Gallizia destos nuestros Reynos de Castilla y de Leon (…)”. Vemos pues que la localización de Ponferrada de nuevo aparece vinculada con Galicia. Hasta tal punto llega la peculiar situación geográfica de nuestra villa que provoca dudas y confusión a muchos. En un documento de toma de posesión del castillo de Ponferrada, por D. García de Toledo, se indica que “la tenencia de la fortaleza de Ponferrada, situada en el reino de Galicia o en otro reino del dicho Rey, nuestro señor, atendientes, aunque para tomar la posesión de la dicha tenencia no podemos personalmente ir (…)” (1561).

Los ponferradinos aprovechan su situación de capitalidad oficial de la Provincia de El Bierzo para demandar ventajas y privilegios. Así acontece con lo contenido en un documento poder de la villa de Ponferrada con peticiones concretas ante el Rey Felipe II (1587), “pedir licencia para que esta villa y vecinos de ella puedan empanerar, según lo tiene la ciudad de Leon, atento que es cabeza de provincia y falton de pan, y adonde concurren a aprovecharse de toda la tierra y de otras muchas partes (…)”. Un ejemplo más de que la competencia con la ciudad de León estimula de nuevo las demandas de Ponferrada de mejores servicios públicos.

Por lo que se refiere a la visión de los viajeros a su paso por El Bierzo, decir que muchos de ellos sitúan esta región en el Reino de Galicia. Claude de Bronseval concreta, en su “Peregrinatio Hispanica” (1532), que “aquí (Ponferrada) es donde termina el reino de Castilla y comienza el de Galicia. En este cambio de reino, cambiamos nosotros nuestra espada afilada (…)”. Y Bartolomé de Villalba y Estaña, en su libro “Peregrino curioso” (1570), indica “tiene esta villa (Vilafranca) buena vega, aunque ya está en Galicia, donde falta pulicia y sobra malicia (…)”. Tras el viaje de Ambrosio de Morales, en 1572, éste destaca nuestra peculiaridad geográfica, “El Bierzo es una región que cae entre Galicia y el reino de León, y está encerrada entre los dos puertos de Rabanal hacia Castilla, y el Cebrero hacia Galicia (…)”. Rematamos haciendo mención a los mapas históricos del siglo XVI, en los cuales surge parte de El Bierzo integrado en el Reino de Galicia. Son los casos de la cartografía de Abraham Ortelius (1579) o de Joan Blaeu (s.XVI), en este último “Valcasar” y “Ponte de Domingo Flores” están en Galicia, y Vilafranca en el límite.

domingo, junio 15, 2008

El Castillo de Sarracín

En lo alto de una agreste colina de fácil defensa se encuentran los restos del Castillo de Sarracín. Su extraño nombre ya parece darle un halo de misticismo, a lo que contribuye su antigua Historia, lo pintoresco del emplazamiento y su apariencia romántica. Hay una leyenda –verídica- en torno a él que dice que nunca fue tomado por las armas, aunque a fecha de hoy podemos afirmar que ha sido totalmente conquistado por las armas de la naturaleza, fruto de un mísero abandono, tan común en estas latitudes. Con todo aun es visible desde la lejanía su forma alargada de calcáreos parapetos custodiados por dos torreones, a la manera de un destartalado barco, varado sobre un otero boscoso con la proa puesta en dirección al puerto del Cebreiro.

Desde esta posición privilegiada domina el estrecho valle de Vega de Valcarce, antiguo acceso a Galicia. Pues su misión junto con su gemelo menor –en el cerro al otro lado del valle, el Castillo de Santa María de Autares, de este no quedan ni las ruinas ya- era custodiar este paso y en especial custodiar el flujo de peregrinos hacia Compostela, así mismo cobraba los impuestos de portazgo y aduanas por el paso, siendo el castillo una de las principales llaves de Galicia junto a los Castillos de Balboa, Corullón y La Portela que conformaban todos una línea fortificada.

Su Historia es tan grande y dilatada como su abandono. Pues según parece bajo sus muros se levantó un castro celta que continuó su vida como enclave fortificado hasta ser destruído hacia 714 por Muza, caudillo moro en su camino hacia Galicia. Sería en el siglo IX cuando fue alzado por los primeros condes del Bierzo que reconquistaron la zona. Uno de ellos sería el mítico Conde Gatón, repoblador de Astorga y destacado caudillo cristiano en los inicios de las guerras de la Reconquista: hombre de confianza para Ordoño I de Asturias –estaba casado con la hermana del rey- en la zona de Galicia. Una leyenda cuenta que los señores de Valcarce se le enfrentaron y defendieron el castillo con cinco estacas de roble, que por ello forman hoy parte del escudo de la villa de Vega de Valcarce. De su hijo, el Conde Sarracino Gatónez (852-855), heredaría el castillo su nombre (castrum Sarracenicum) y quien sabe si su propia construcción. Desde sus alturas dominó este conde sus vastos dominios en la frontera con el Islam y se rebeló incluso contra su propio rey, Alfonso III.

A partir de estos momentos llega una época oscura en la que a pesar de que la documentación no lo indica claramente es indudable que sus nuevos castellanos serían los caballeros Templarios, que ocuparon también las fortalezas de Ponferrada y Cornatel, con la sagrada misión de salvaguardar el flujo peregrinatorio. Tras este periodo Sarracín se vería incluido en las pugnas señoriales entre la levantisca nobleza gallega, sus súbditos y el poder real, sería heredad de la casa de Valcarce, los Osorio y los condes de Lemos que durante el s. XIV construirían la mayoría de los muros que hoy se puedan contemplar.

En este marco estallan las revueltas de las guerras Irmandiñas (s XV), los irmandiños destruyen incontables castillos, pero Sarracín resiste todos los asedios forjando su fama de inexpugnable y por ello, y permanecer leal a la Corona, se libra de la demolición que ordenan los Reyes Católicos, los cuales incluso pernoctan en el durante 1486. También serviría de alojamiento a Carlos V en 1520 cuando se dirigía a La Coruña para embarcar hacia centroeuropa y ser nombrado Emperador. A partir de entonces, con la supresión de los portazgos y el centralismo realengo que anula los Señoríos iría perdiendo importancia y conviertiéndose en la actual ruina progresiva.

martes, abril 29, 2008

1808: el batallón de Tiradores del Bierzo

Con motivo de la próxima efémeride del inicio de la Guerra de la Independencia, es justo recordar la más particular participación berciana en este conflicto.
Por su situación el Departamento del Sil (como denominaron los franceses al Bierzo durante su ocupación) fue zona protagonista como tierra de paso por los ejércitos y solar de combates o apresuradas retiradas en varias ocasiones. La cercanía a Galicia desde donde llegaba la peculiar "ayuda" que prestaban los aliados ingleses también acentuaba la importancia del Bierzo en el teatro de operaciones. Es conocida la apresurada retirada del ejército expedicionario inglés a través de nuestra comarca, cometiendo robos y atropellos casi similares a los cometidos previamente por el invasor francés, siendo la Batalla de Cacabelos (3 de Enero de 1809) recordada y hasta hace bien poco conmemorada exitosamente con actos de reenactment, no sabemos muy bien porque actualmente parecen estar interrumpidos, quizás por la intransigencia de alguna retorcida ideología política. Esta batalla en la que partiparon 6000 combatientes y perecieron unos 400 fue el mayor acto militar durante la guerra en la Comarca. Los ingleses se dirigían desordenadamente a los puertos gallegos para reembarcar y decidieron plantar cara en el puente de la villa al francés aunque no supieron sacar gran partido a su victoria táctica y prosiguieron su apresuarada retirada.

Villafranca del Bierzo como capital de la región berciana por aquel entonces, llegó a ser Cuartel General del Ejército de Galicia. Esta importancia estratégica y los consecuentes pasos de ejércitos causaron graves problemas a la población berciana, especialmente en las villas de la Hoya. En Ponferrada, el Rector de la Encina califica con claras citas los acontecimientos: "año 1809, el aciago y triste", "entraron los franceses en esta villa y con ellos la desolación", muchos vecinos huyen a las montañas para escapar de la hambruna y destrucciones -parte del Castillo templario fue arrasado- causadas por la guerra, aumentando la mortalidad -sobre todo la infantil- desmesuradamente. Otras villas como Villafranca o Bembibre fueron saqueadas en repetidas ocasiones por los ejércitos en retirada o durante la ocupación militar francesa. El monasterio de Carracedo fue incendiado y perdió sus archivos, al igual que muchos otros edificios emblemáticos de la zona. Los ingleses eran especialmente gustosos de los caldos bercianos, agotando las ya hurtadas bodegas de Cacabelos y Bembibre.

Pero nos llama la atención la creación de la unidad militar que da nombre a este artículo. Su propio estandarte -con la clásica enseña nacional de la Cruz de Borgoña o de San Andrés-, seguramente parecido al del pendón de Lanzas conservado en el Museo del Bierzo, es una de las fuentes de inspiración para la actual bandera oficial de El Bierzo.
En 1808 son muchos los bercianos que deciden alistarse para defender su tierra, integrándose en los Regimientos de Voluntarios de León (5 de Junio de 1808) que tienen su bautismo de fuego en la terrible Batalla de Medina de Rioseco el 14 de Julio, sufiendo muchísmas bajas por su falta de instrucción frente al mejor ejército de Europa, la Grande Armée. Los derrotados restos forman los batallones de Voluntarios de León, una de cuyas unidades constituida por entre 400 y 500 hombres al mando de D. Leandro Ossorio y Quindós se forma en Villafranca el 1 de septiembre de 1808, y mas tarde sería denominada oficialmente como batallón de los Tiradores del Bierzo por órden del Marqués de la Romana -general de los ejércitos españoles- a principios de 1809, cuando toma el mando el comandante D. Antonio de Ossorio que dirigirá las operaciones militares y de guerrilla en nuestra región.

Sus primeras acciones y las mas comunes serían de pequeñas partidas que capturaban los correos franceses o interrumpían las comunicaciones entre Galicia y la Meseta. En varias acciones de mayor envergadura, logran liberar Congosto capturando la guarnición enemiga o poner en fuga los ejércitos del general francés Soult en el puente de Torre. Hubo otras escaramuzas victoriosas en Magaz de Arriba y otras quedaron en tablas como la del Campo de San Bartolo (Cacabelos).
Sería de mayor importancia su destacada participación en la defensa de la sitiada Astorga desde el 9 de octubre de 1809 hasta el 23 de abril de 1810 en que capitula la plaza. Los bercianos son hechos prisioneros y mandados a Francia, sin embargo muchos con su comandante logran escapar y luego reorganizarse, logrando interrumpir las comunicaciones del enemigo con Galicia. Lucharían posterirmente en la Batalla de la Cepeda y en La Bañeza, llegando a Valdeorras el 25 de Agosto donde se integran en el Ejército de Galicia. El batallón fue disuelto (1811) y restaurado mas tarde, aunque fue definitivamente eliminado en la reforma del 8 de mayo de 1812.

En otro orden de cosas también es digno recordar la figura de Rafael Canedo, arriero según parece originario de Camponaraya, que fue fusilado como uno de los principales cabecillas populares del Levantamiento del Dos de Mayo de 1808 en Madrid, cuyo bicentenario celebramos los próximos días. Hay quien precísamente lo identifica con el hombre de la camisa blanca que aparece en el famoso cuadro de Goya.

jueves, marzo 20, 2008

Los Petroglifos de Lucillo

Son muchos los que piensan que en materia de Arqueología está todo escrito y se pueden esperar pocas sorpresas, sin embargo descubrimientos como el que tratamos ahora y realizados recientemente por un aficionado son desde luego interesantes y obligan a replantear teorías que creíamos ya establecidas.

Pues esto está ocurriendo con los Petroglifos de Lucillo. Esta agreste y solitaria zona de la comarca de la Maragatería perteneció a la Jurisdicción de la antigua Provincia del Bierzo. Así mismo en época romana estuvo relacionada con la explotación aurífera de las Médulas, algunos canales partían de esta área. Su cercanía, al otro lado de los montes del área del Valle de Compludo también nos acerca a este descubrimiento. Por todo ello consideramos propio de la temática de este blog referirnos a este hallazgo.

Se trata de un conjunto de megalitos de época Calcolítica (hace unos 4000 años) que contienen diversos grabados que decoran estas piedras, seguramente sagradas para los antiguos: marcas que forman laberintos y cazoletas, así como pequeños canales y estanques utilizados en rituales con líquidos. El motivo de los laberintos y los círculos es especialmente interesante y los pone en relación con sus iguales de Galicia, los llamados Petroglifos galaico-portugueses.

Lo que hace curioso este yacimiento es lo descontextulizado que se encuentra, ya que este tipo de arte prehistórico era hasta hoy propio de Galicia y Norte de Portugal, principalmente en zonas costeras. Así mismo si se confirma como parece ser cierto también la existencia de un dólmen y al menos un menhir y otros elementos megalíticos pendientes de estudio, sería relevante al cubrir la incomprensible -y notable- ausencia de monumentos megalíticos que se daba hasta ahora en la Región del Sil y mayor parte de la actual provincia de León, estando como está rodeada de zonas en las que son propios y abundantes como Galicia y Asturias e incluida oficialmente en el área del megalitismo atlántico. Tenemos otros objetos de estas épocas pero hechabamos en falta auténticos conjuntos monumentales y este descubrimiento podría solventar este vacío.

También es curiosa la situación de las dos grandes piedras con petroglifos y cazoletas, ya que son de un tipo de piedra diferente al entorno, en posición aislada –lo común es que estén en afloraciones rocosas, no en rocas sueltas-, con formas recortadas, lo que quiere decir que fueron traídas de otro lugar en algún momento, aunque no recientemente o hasta cuando se recuerda.

Tendríamos pues un yacimiento de gran importancia por su situación y características. Se trataría seguramente de un recinto sagrado en relación con la montaña del Teleno (Mars Tilenus) a cuyo pie, como contemplándola se encuentra. De este monte sabíamos ya que era adorado en la Edad del Hierro y época romana, ahora quizás a la luz de estos testimonios debamos atribuirle un culto aún más ancestral.

Habrá que esperar todavía a conocer el veredicto de los especialistas –va a ser tratado en próximos Congresos universitarios- y seguir las nuevas noticias al respecto a través del Blog del descubridor y el interesante foro de Celtiberia.net. Con todo esperemos que como otros monumentos de esta ingrata tierra no caiga en el olvido y sea adecuadamente preservado pues también a este yacimiento le acechan los peligros del abandono, el indiscriminado aprovechamiento industrial –rodeado de canteras- y la agresión de los desaprensivos.

Un video sobre el descubrimiento:


Fotografías e información compilada principalmente de la web del descubridor.
http://tierradeamacos.blogspot.com/
http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=3184

domingo, febrero 17, 2008

El Filandón de Noceda del Bierzo

Copiamos aquí esta compilación etnográfica de la investigadora Felisa Rodríguez sobre los filandones en este pueblo berciano. Nos acerca un poco a lo que fue la peculiar forma de vida e idiosincrasia vigente hasta hace bien poco en nuestras comarcas del Sil, aunque el Filandón o Fiandón es propio también de zonas de Galicia, Asturias y León. Al final del texto he recogido lo que creo que son algunas imprecisiones -o teorías ya superadas- por parte de la autora en su introducción:
__________
En las estribaciones de la cordillera Cantábrica, alternando con bosques y praderíos, valles y ribazos, afloran los restos palpitantes de míticas culturas. Un cinturón de nueve "castros"* defiende la exultante vega tapizada de labradíos y arbolado.

La feroz independencia de los "castreños" que poblaron estos corones, dio una lección de bravura indomable a las legiones romanas empeñadas en doblegarlos.

El mismo emperador Julio César** acudió al Bierzo para someter a los astures que, con su estrategia de
guerrillas, tenía a raya a aquellas poderosas huestes imperiales.

Proyectando un reflejo de luz en las sombras de los tiempos, descubrimos que nuestros ascendientes, se agrupaban en tribus*** más o menos numerosas que disponían de nombres propios.

Acaso fueron los "zoel
aes"**** tan diestros en la confección de lienzos de lino, quienes cultivaron por primera vez el lino en terrenos que aún se siguen llamando "linares". La elaboración de esta fibra hasta convertirla en las estimables telas de lino, fue algo que nuestros mayores hicieron a la perfección.

Lejanas asambleas que nacieron en los espacios circulares de las colinas a la luz plateada de la "luna llena", se recogieron después en los hogares campesinos. Y las reuniones motivadas por la fabricación de la tela de lino, se conocieron con el nombre de FILANDONES.



-¡Buenos días, tía Clavela!

-¡Hola, Nuecete! ¿Qué agradables vientos te traen por aquí?

-Venía a preguntarle si tiene bastantes aguzos para alumbrar esta noche.

-Sí, cordero; aún me queda un gavillín de ellos, me los trajo tu amigo Perejil el día que le tocó ir de pastor con la vecera.

-También yo voy de pastor con el rebaño para la Fornia y al decirme mi hermana que había "filandón" en su casa, que podía necesitar con que alumbrar durante la velada, estoy dispuesto a traerle los aguzos que me mande.

-Está bien, si los encuentras a mano coges los que puedas, es mejor que sobre una docena antes que falte uno solo.

-¡Ah
¡ Prepare algún chiste y esos acertijos que hacen las delicias de la gente menuda.

-De acuerdo; marcha tranquilo y que no te salga el lobo, que anda muy suelto por el monte.

Nuecete se alejó contento cantando una letrilla popular...

En el cielo manda Dios,
manda en el
pueblo el Alcalde,
en la igle
sia el señor Cura
y los mozos en la calle...


Generalmente se hacía
el "filandón" en las amplias cocinas lugareñas caldeadas por recios troncos de encina y en las que largos escaños con mesas abatibles, cumplían la triple misión de ser comedor, sala de recibir y lugar de estudio para diferentes ocupaciones de los campesinos.

Para el "filandón" se escogían las más espaciosas para acoger el numeroso personal que tal acontecimiento reunía.

En las largas veladas invernales después de recoger el ganado y cenar las personas y las reses, se encendía el farol de grasa como si se tratara de un desfile procesional; por todas las calles del pueblo se oía el cha-ca-cha de los clavos de las galochas golpeando contra el irregular empedrado.

Los jovenzuelos so
lían formar pandilla llegando al lugar de la cita en plan de desafío...

Abran cuarterón y puerta
que llegamos los pequeños,
y el que quiera su amistad
que se porte bien con ellos.

Después se distribuía el personal en grupos que hacían igual trabajo.

Muy pintoresco era el formado por las hilan
deras con la rueca clavada en la cintura como si fuera una espada. El fuso girando más veloz que los pensamientos, tuerce y enrosca el hilo formando fusas irregulares. Los dedos mojados con la propia saliva, estiran y atusan las hebras arrancadas a la rocada.

La graciosa belleza que emana del conjunto de hilanderas fue inspiración para el famoso pintor Velázquez, creando uno de sus cuadros más notables.

La hilandera enamorada
hila suspiros de amor,
y va envolviendo en el fuso
las hebras de su ilusión.

Mientras las jóvenes hilan copos de sus quimeras, se acercan disimulados los mozos para arrancarles pellizcos de la hilaza; entonces ellas con menos disimulo, les dan en las manos un croque con el fuso que suena a correctivo:

Te aconsejo, muchachit
a,
que aprendas a hilar delgado,
no rompe el hilo por fino,
rompe el gordo y mal hilado.

Tampoco se entretenían los hombres en jugar los naipes; ellos espadaban el lino, lo rastrillaban para sacarle los últimos tascos de la dura vaina que contenía la fibra aprovechable.

Algunos eran diestros en grabar primorosos dibujos sobre las ruecas que, después de decoradas, regalaban a la chica preferida. Por las argollas de la "pregancia" se clavaban aguzos encendidos que repartían la vacilante luz por los rincones de la cocina creando fantasmagórica danza de enigmáticas figuras. Un muchachote daba vueltas al tambor que sobre la lumbre asaba deliciosas castañas.

La abuela rodaba encima del regazo un odre de piel de cabrito en que mazaba la leche para sacar la mantequilla.


Peleaban los arrapiezos con el "silabario"; tenían los "cristos" en rígida fila militar a, b, c, ch, d, e, f, g; auténtica tortura para el aprendizaje.

Espabilaban como por arte de magia cuando empezaban las adivinanzas...

¿Qué cosillina será?
Andar, andar
y nunca llega al mar...

-¡Eso lo sabemos todos! Es la rueda del molino.

Un atrevido mozalbete, haciendo el guiño apicarado, preguntó:

-¿Quién sabe este acertijo?:

Había un sádico
apoyado en la pared
con la pirulina fuera
engañando a una mujer.

-Ese sí que no lo acertamos.

-Pues no puede ser más sencillo. Se trata del candil encendido al que se acercan las mujeres para ver mejor a coser.

-¡Ah!...

El abuelo, que
descabezaba un sueño melífluo columpiando la cabeza arriba y abajo, abrió los ojillos cansinos mirando a todas partes como buscando disculpa y comprensión.

En el "filandón" se repetían romances, letrillas, refranes; toda la sabiduría del pueblo transmitida de una a otra generación para que siguiera viva en sus raíces.

La polémica entre la juventud era casi un acto ritual:

Los hombres cuando conquistan
son buenos y complacientes,
pero después que se casan
sacan las uñas y dientes.

No se qued
aban ellos sin la réplica adecuada:

Las mujeres pa'engañar
andan limpias y peinadas,
pero después que engañaron
son sucias y desgreñadas.

Los piropos se hacían más agresivos al cantar:

No hagas caso de los hombres
aunque los veas llorar
que con sus lágrimas dicen
qué palos vas a llevar.

Es obligada una respuesta contundente:

De una costilla de Adán
hizo Dios a la mujer,
por lo que los hombres tienen
ese hues
o que roer.

-¡Eso sí que tiene gracia! Si era el hombre la costilla, quien cargó con el hueso fue la infeliz mujer.

-¿De quién es entonces la tragedia?

Fue otra letrilla la que restableció concordia entre los competidores:

Un mundo maravilloso
éste que nos hizo Dios,
en que el hombre y la mujer
son uno en lugar de dos.

Cuando ya sólo quedaban guiñifos de lino en las ruecas de las hilanderas, empezaba el juego de echar los amores.

Consistía éste en tender sobre las baldosas del lar, tres montones de estopa que representaban a dos mozas a
los lados y un mozo en el centro, o al contrario.

Esta vez representaban a Enzo el herrador que se timaba con la hija del alcalde y la del sacristán.

Tía Clavela, como si fuera una sacerdotisa "druida" que hiciera un sacrificio a la diosa del amor, se escurujó junto al fuego, diciendo:

El amor y el interés
salieron al campo un día,
pudo más el interés
que el amor que te tenía.

Encendió un aguzo y prendió fuego al mozo conquistador. La llama indecisa empezó a bailar de un lado a otro mientras palmas y gritos animaban el acto.

Cuando parecía que iba a quemar con él a la hija del sacristán dio un giro rápido encendiendo a la del alcalde.

Aquello fue un delirio de aplausos y risas.

Con el ruido se despertó el abuelo, que dijo sentencioso:

-Está bien demostrado que los bienes casan las bestias, es lo que dice el adagio.

Al compás de la pandereta y sonajeras, se alzó la voz fina y transparente como si fuera el rumor de claro manantial...

Si me quieres, di que sí,
y si no, di que me vaya;
no me tengas al sereno
que no soy
cántaro de agua.
Tengo la mano pesada,
no la puedo aligerar,
que es mi padre labrador
y me manda ir a arar .

Las filigranas de la jota berciana, cambian al baile corrido, más armonioso y comedido:

La pandereta está débil,
la que la toca también
,
porque no la dan de aquello
que rechina en la sartén.

Cuando la danza forma corro de ilusión, es a los pases de la dulzaina:

Salen callos y asperezas
de la azada y podadora,
mis manos serían más finas
si no fuera labradora.

Cansados del trabajo y diversión, se impone la despedida hasta el día siguiente, que habrá otro "filandón":

La despedida les doy,
poco tiempo va a durar,
que en "filandón" de mañana
nos volvamos a encontrar...

¡A qué precio tan bajo eran felices en aquellos tiempos de privaciones y trabajo!


Felisa Rodríguez, "El Filandón de Noceda del Bierzo".Revista de Folklore, Fundación Joaquín Díaz, nº22, 1982.
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Notas:
* Al parecer la mayoría de ese conjunto de castros se remontan a época romana y fueron concebidos según la óptica de explotación minera del territorio. No se sabe exactamente cuantos o si alguno estuviera poblado en la época prerromana o previa a la conquista.

**Creemos que la autora en realidad se refiere a Octavio Augusto durante las Guerras Cántabras (19 a.C), no hay pruebas de que Julio César estuviera en esta área, al parecer lo más cerca que estuvo fue en el litoral gallego.
***Mas que en tribus, la organización básica de la zona del Bierzo (incluida en la Cultura Castreña del Noroeste) era más reducida, en clanes o castros independientes. Si bien sabemos que se agrupaban en conjuntos mayores de tribus no tenían la misma importancia y cohesión que en otras zonas del Norte y centro hispano.

****Los astures Zoelas no habitaban en el Bierzo, sino al otro lado de la Cabrera, en la zona de la actual provincia de Zamora principalmente.