Isidro Rueda
UN LIBERAL MODERADO PONFERRADINO COMPROMETIDO.

Nace el 15 de Mayo de 1821 a la sombra de la basílica de la
Encina en la que tenía su familia una de las mejores casas de la ciudad.
Estudiaría derecho en Madrid y combatiría en las Milicias contra los carlistas
por lo que recibiría algunas distinciones. La temprana muerte de su padre le
lleva a hacerse cargo de los negocios familiares y dejar bastante de lado la
carrera de la abogacía. Sin embargo se muestra como vivo y progresista en sus
acciones, al realizar varias inversiones como cuando con motivo de la
desamortización logra hacerse con los terrenos de la Dehesa de Fabero, la cual
pone en explotación de regadío construyendo la hacienda de la Villa Alegre, en
la cual invertiría más que cualquier ganancia que lograse, pero logra su
verdadera finalidad que era la de modernizar el campo berciano.


Entre las cosas que le debemos figura la conservación
patrimonial del Castillo de Ponferrada, ya que como vocal de la Junta de
Patrimonio del Partido de Ponferrada lograse alejarlo de las manos del marqués
de Villafranca que estaba procediendo a derruir los vetustos muros del castillo como cantera y
convertirlo en pupérrima huerta con excusa de explotar las más exiguas ganancias.
Consciente de la necesidad de mejorar las pobres
comunicaciones de la ciudad y la comarca que la mantenían postrada frente a
otras zonas de la Nación, logra el proyecto y obra de tres carreteras, la que
se dirigía a Orense, otra a Asturias y la variación del camino Real Madrid La
Coruña que sorteaba hasta entonces la ciudad al pasar desde Bembibre a
Cacabelos por Congosto, Rueda logra que atraviese la ciudad. Así mismo en su
época se produce la entrada tardía del Ferrocarril con la línea Palencia-La
Coruña. En estos proyectos llega Rueda a poner dinero de su mano con el fin de
que no quedasen varados en la crónica falta de presupuestos. Su visión de futuro
en esta apertura de comunicaciones lo ilustra en su emocionada alocución con
motivo de la apertura de las obras de la variación de la carretera nacional: “Si
se logra, los bienes serán muy grandes, si no se consigue, porque habremos
justificado el deseo de que Ponferrada sea en lo sucesivo tan afortunada y
feliz como desgraciada hasta hoy ha sido”.
Igualmente, aficionado a canalizar, busca para la ciudad el
garantizar una traída de agua potable constante, construyendo un canal desde un
manantial en Santo Tomás de las Ollas, proyecto que sin embargo con los años
acabaría fracasando ante la maldad de paisanos que trataban de hacerse con el
agua de la presa. Igualmente pone capitales de su bolsillo para el infructuoso
proyecto.
Siempre movido en un ambiente familiar culto y gustoso de la
cultura ya como miembro y director de la Sociedad del Teatro de Ponferrada o de
la Real Sociedad Económica de Amigos del país del Bierzo de la que fuera su
padre, con gran esfuerzo y de nuevo llegando a pagar el mismo a los profesores,
consigue la instauración de un Instituto de Segunda Enseñanza para Ponferrada, algo comúnmente sólo privilegio de las
capitales de provincia y clases acaudaladas, lo sitúa en el desamortizado
colegio de los Agustinos donde se sitúa actualmente el heredero Instituto Gil y
Carrasco. Llega a conseguir el pago gratuito de las matrículas de los alumnos
sin recursos. Por todo ello sería director del centro durante años a pesar de
su oposición y no ser docente del mismo.

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